
Como ya habréis leído hace dos entradas, me chocó bastante el brusco cambio que pude ver en los aficionados del conjunto maño al caer derrotados contra el Rayo en un partido que muchos catalogaron como una final. Pues bien, tras la imagen que mostró el equipo en Barcelona, los ánimos se han levantado de nuevo, sin embargo, ahora no me sorprende el tímido optimismo de algunos. ¿Por qué? Porque es a lo único que nos podemos agarrar ahora mismo, es el único rayo de ilusión que se cuela en este pozo del descenso. Aún así, seamos realistas, esta victoria solo puede ser equivalente a la del pasado año contra la Real o la del anterior contra el Tenerife, si se saca algo en los próximos partidos, y con algo me refiero a una victoria. Ya que si no es así, el partido contra el Espanyol no habrá sido ningún cambio de actitud, sino una casualidad.
Sobre lo visto en el terreno de juego se podrían sacar varios factores positivos:
- Juan Carlos jugó como delantero, lo que hizo que pusiese el 0-2 en el marcador
- Roberto se volvió a lucir y volvió a ser clave en el equipo, salvándolo de difíciles compromisos.
- Ruben Micael fue clave en su entrada en el segundo acto y ayudo mucho en la victoria de los blanquillos.
- Segunda parte: El Zaragoza reaccionó a su victoria de una manera desconocida hasta ahora, buscó el segundo y no se encerró en su campo.
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